DA EL ESPECTADOR (del 10 gennaio 2002)
"Controles a la zona no son negociables. El diálogo sigue abierto":
Pastrana
Después de una tarde de contradictorias versiones sobre el rompimiento
definitivo del proceso de paz con las Farc, el Presidente Andrés Pastrana abrió
un compás de espera de 48 horas para que las Farc decidan si continúan o no
los diálogos inicados en 1998.
El Presidente Pastrana advirtió a las Farc, sin embargo, que las medidas de
seguridad en torno a la zona de distensión "no son negociables" y los
acusó de no tener voluntad política para sostener los diálogos y de incumplir
la palabra empeñada en el acuerdo de San Francisco de la Sombra.
El alto comisionado de Paz, Camilo Gómez Alzate, anunció el miércoles hacia
las cuatro de la tarde que las Farc habían acudido a los mecanismos
contemplados cuando se iniciaron las conversaciones, que establecen un plazo de
48 horas para entregar la zona de 42.000 kilómetros que la administración
Pastrana despejó para adelantar los diálogos con el grupo guerrillero.
Sin embargo el vocero de las Farc, Raúl Reyes, minutos después, dijo que ellos
no habían roto definitivamente las conversaciones y que éstas se suspendían
hasta tanto existieran las garantías para continuar los diálogos. "Cualquier
decisión queda en manos del Gobierno", argumentó Reyes, tras desmentir
con frases destempladas al Comisionado de Paz, a quien acusó de "echar com
bustible al fuego".
Inmediatamente, el presidente Andrés Pastrana convocó a una reunión de
urgencia en la Casa de Nariño al Frente Común por la Paz, del cual hacen parte
los candidatos a la Presidencia y las diferentes fuerzas políticas del país, a
quienes informó detalladamente de la delicada situación.
Adicionalmente, el Primer Mandatario ordenó la presencia del comandante general
de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, y su estado mayor, lo mismo
que los comandantes de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada, para analizar
la situación y discutir la forma en que el Estado tomará nuevamente control de
la zona, en caso de que las Farc decidan no aceptar las condiciones impuestas
por el gobierno. También llamó a su despacho a los ministros del gabinete, con
quienes está tomando las primeras medidas, luego del anuncio hecho desde el
corregimiento de Los Pozos por Gómez.
El Alto Comisionado, tras levantarse de la mesa de negociaciones, leyó un
comunicado en el que advierte que el Gobierno "no ha escatimado esfuerzos"
para sacar adelante el proceso, pero que la falta de avances por parte de las
Farc obligó al Gobierno a tomar esa decisión.
El jueves pasado los negociadores de ambas partes retomaron los diálogos, luego
de una suspensión de dos meses y medio motivada por los controles militares en
la periferia de la zona de despeje y que ayer condujeron al momento más critico
que haya vivido el proceso de paz en tres años y medio.
El objetivo de las reuniones iniciadas la semana pasada, era activar el Acuerdo
de San Francisco de la Sombra, firmado en octubre pasado, que contempla el cese
al fuego, tema prioritario para la administración Pastrana.
Por su parte, el domingo pasado el jefe máximo de las Farc, Manuel Marulanda,
envió una carta a Pastrana en la cual le propuso un cronograma temático a
desarrollarse entre febrero y abril próximos. El rompimiento de hoy se produjo
por las grandes diferencias entre el Gobierno y el grupo insurgente frente al
tema de los controles militares alrededor de la zona de distensión.
Finalmente el Presidente Pastrana ratificó que las puertas del diálogo
continuaban abiertas, pero que dependía únicamente de las Farc continuar el
proceso con el requisito específico de aceptar las medidas de control impuestas
alrededor de la zona de distensión.
DA EL ESPECTADOR (del 10 gennaio del 2002)
Fuerzas Militares en alistamiento de primer grado
En acuartelamiento de primer grado entraron a partir de las cinco de la tarde
los 140.000 integrantes del Ejército, ante el anuncio de la suspensión de los
diálogos de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc. Así mismo, los
uniformados de la Armada y la Fuerza Aérea recibieron la orden de ubicarse en
sus respectivas unidades y esperar las disposiciones del presidente Andrés
Pastrana.
Hacia las cuatro de la tarde, cuando transcendió la noticia, el comandante de
las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias Stahelin, tuvo la primera
comunicación con el presidente de la República. De inmediato se dispuso una
reunión urgente con la cúpula militar.
A su vez, el comandante del Ejército, general Jorge Mora Rangel, se comunicó
desde la base de Cali con los comandantes de las cinco divisiones, dándoles
instrucción sobre movimiento de tropa y alistamiento, ante cualquier decisión
del alto gobierno.
La cúpula en pleno se comunicó desde el Centro de Operaciones Conjuntas, en el
CAN "vía radial", con los comandantes de las Brigadas XII (Caquetá),
IX (Huila), VII (Meta), la Fuerza de Tarea Conjunta del Sur (Tres Esquinas), y
la Fuerza de Despliegue Rápido en la base de Tolemaida. Una fuente militar
indicó que la orden fue preparar tropas, llamar a concentración a los pilotos
de Ejército y Fuerza Aérea y preparar las aeronaves (helicópteros Black Hawk
y aviones de combate).
Con estas disposiciones, el fantasma del llamado 'Plan B' de las Fuerzas
Militares entró a regir nuevamente. Hace un año, a raíz de la tercera
suspensión de los diálogos, cuando se anunció que la tropa que estaba en
torno a la zona de distensión lista para retomar el control del área, se
acantonó en la Brigada XII (Florencia), se escuchó por primera vez de la
"estrategia del alto mando para recuperar el Caguán".